La intendente de Moreno, Mariel Fernández, ha vuelto a generar polémica al manifestar su ambición de ser gobernadora en 2027, en medio de una crisis social y económica en su municipio que, según críticos, no aborda con la misma prioridad.
Mientras Moreno padece problemas cotidianos como calles deterioradas, basurales y la ausencia de obras básicas, Fernández opta por enfocarse en internas partidarias y un “modelo popular”, a pesar de la pérdida de terreno del peronismo en las últimas elecciones. Esta proyección política ha sido señalada como una distracción de las urgentes necesidades locales, donde la falta de autocrítica sobre la gestión es notoria.
Esta situación se ve agravada por una comparación con el reciente caso del clan Sena en Chaco, condenado a reclusión perpetua por el asesinato de Cecilia Strzyzowski, que operó con el amparo del gobierno local.
Críticos sugieren que Mariel Fernández y su pareja, el Gringo Castro, intentaron replicar un modelo similar de control en Moreno, como lo evidenció un video de 2019. Tras el ejemplar fallo contra los Sena, se considera que este tipo de “populismo piquetero”, que habría sido apañado por el peronismo durante décadas, está siendo finalmente desmantelado, marcando el fin de estas aspiraciones en la política local.










