Mariel Fernández tiene un discurso hermoso. Habla de Perón y Evita. Habla de humanismo cristiano. Habla de terminar con los que usan la política para sus propios negocios. Lo repite en cada acto, en cada revista de su agrupación Reconquista, en cada municipio que visita soñando con la gobernación.
Y mientras tanto, en Moreno, está por correr a La Perlita.
La Perlita: más de 60 años en el municipio, empresa familiar, trabajadores en el territorio, conocimiento del distrito. Eso es lo que la intendenta quiere sacar de la cancha.
¿Para traer a quién? A Metropol.
El mismo Metropol al que cuatro cámaras empresarias del transporte denunciaron formalmente por haber manipulado el sistema SUBE para registrar trayectos cortos como largos y cobrarle al Estado subsidios que no le correspondían. El perjuicio estimado: entre 3.000 y 30.000 millones de pesos.
El mismo Metropol cuyos colectivos fueron filmados circulando por barrios de Moreno sin autorización. Ilegalmente. En el municipio que ella gobierna. El mismo Metropol cuyos pasajeros denuncian que les cobran el boleto máximo por el tramo más corto.
A raíz del escándalo, la Secretaría de Transporte les retuvo los subsidios —retroactivos y futuros— mientras avanza una auditoría. Algunas empresas del sector ya evalúan ir a la Justicia penal. Esa es la empresa que Mariel Fernández quiere instalar en Moreno.
Alguien debería preguntarle, en la próxima parada de su gira provincial, cómo se llama eso en el diccionario del peronismo que vuelve a enamorar.










